La niña baila sola en la habitación, la persigue su sombra y la corretea el viento que crea con los movimientos de su cuerpo, su dicha no termina ni por un solo momento, da vueltas como loca en la oscuridad y por sobre todo no deja de moverse.
Se agita hasta más no poder, la música penetra su cuerpo y no la deja descansar. Su cabeza, hombros, brazos, manos, tronco, piernas y pies son uno solo al compás de violines, pianos, flautas y triángulos. La rodea una atmósfera que solo el más minucioso de los hombres puede ver y disfrutar.
Ella juega y no se cansa esta enamorada de la música, su música con la que alguna vez hizo feliz a su familia y a su amado y con la misma que un día lloraron su muerte.
Ella baila, danza su muerte que esta cercana, la música termina y ella aun no se cansa, pero ya es hora de abandonar el mundo real e ir a la paz. La música acaba y ella llora, llora la partida de su familia, de su amor, de su vida.
Tomo lo mas intimo de tu ser y lo hago mío
Aprendo cada palabra para usarla con más propiedad
Mi soledad se apodera a menudo de cada sentimiento tuyo
Y la esperanza que me va quedando es que
Ni el mundo ni mi propia voluntad se den cuenta de lo
Enteramente vulnerable que logro ser cuando puedo estar
En contacto con tus sentimientos
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