
Tengo tantos sueños por cumplir desde levantarme todos los días a las once de la mañana y pedir cinco minutos más en mi cama hasta acostarme tipo 6 de la mañana luego de haber escrito unas cuantas hojas junto a mi persona favorita.
Al final me levantaré tipo doce del día. Veré que estoy sola otra vez (lloraré un poco), prepararé el baño con sal de lúcuma y coco, me pondré algo cómodo y casual que usaré hasta que haya arreglado todo en casa, asi que abriré las ventanas y puertas porque nunca he podido estar encerrada, haré el aseo en general y luego pintaré el retrato de Marilyn que nunca he terminado mientras escucho lo que siempre pongo para cuando quiero sentirme conectada conmigo misma. Tipo tres de la tarde almorzaré (como casi siempre) ensaladas con carne vegetal y tomaré un jugo de manzana natural, estaré solo acompañada del canto de los pájaros que no me gustan y del sonido que hacen los arboles para hablar entre ellos, luego dormiré un poco otra vez porque es una de las cosas que mas me gustan. Volveré a despertar tipo siete de la tarde y buscaré mi ropa favorita para salir, me pondré un poco de mi perfume, pintaré mis labios rojos y mis ojos negros y saldré. Tendré ganas de tomarme un café bien cargado en medio de la noche en la cafetería que adoro mientras leo un libro y te observo de reojo, luego quiero juntar las migas en el mantel cuadrillé azul que combinará con mis manos blancas y mi uñas cortas y rojas. Después quiero salir a pasear por algunos lugares de una ciudad fantasma del sur de Chile, quiero mirar como la lluvia cae sobre el suelo y hace charcos de lodo, mientras mis zapatos negros se ensucian levemente y quedan en ellos pequeñas marcas de gotas de barro, miraré hacia arriba y veré sutilmente la luna guardarce entre las nubes, como despidiendose de mí.
Quiero llegar a casa caminando, bien mojada para creer que estoy así porque por fin he llorado todo lo que puedo llorar, quiero abrir la puerta de la casa con esas llaves antiguas y oxidadas, besar a mi gato y a mi perra y quitarme la ropa para secarme frente a una chimenea. en ese instante veré en una mesita un trago fuerte cualquiera, tomaré la botella y me la hecharé a la boca, abrá al lado algo para fumar y me quedaré ahí desnuda sobre un sillón, tomando y fumando haciendo crecer el maldito vicio para sentirme acompañada, entonces llegaras tu y dirás que me amas con la mirada perdida en la mía. Serán las dos cincuenta y seis de la madrugada y me acurrucarás para cuidarme porque sabes que me da miedo estar sola a las tres de la mañana, me despertarás a las cuatro quince, tendrás a mi lado mi cuaderno y mi lápiz y yo simplemente escribiré.
** Definitivamente no quiero hablar con alguien porque ahora más que nunca siento que puedo contar con muy pocas personas, además en tan pocos días creo que he perdido mucho de todo lo que tenia y de lo que estaba agradecida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario