
Sandro se quejó, la música no dejó de soñar, mis tías espantaron la esperanza; Señoras burdas. El che que no lo curará, no dará remedios, ni los viajecillos ni la pomada en los pulmones.
Pasará lo que le pasó a Gardel, inanimado en alguna pared de Buenos Aires se concentrarán con una que otra vela, una rosa o un clavel.
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