Paralelos los edificios del gran Santiago, la bandera que flamea en lo alto, mientras en el horizonte se asoma la punta del macizo que cuida nuestros sueños y nos coarta las expresiones. Estas sentada a mi lado observando, solo me detengo en el pequeño lunarcito que tienes pegada a tu nariz en dirección a tu boca.
Que sugerente se vuelve cada vez que miro tu rostro para recordarte cuando ya no estás!
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